Make vs Zapier es una de las comparaciones más habituales cuando una pequeña empresa elige herramienta de automatización. Make suele parecer más barato a primera vista, mientras que Zapier es más fácil de adoptar para equipos no técnicos. Después de usar ambos enfoques en flujos reales, la mejor elección depende menos del precio mensual anunciado y más del volumen, la complejidad de los flujos y de quién va a mantener las automatizaciones.
Esta es la comparativa práctica para pequeñas empresas que necesitan automatizaciones fiables sin convertir cada proceso en un proyecto técnico.
Índice
Make vs Zapier: veredicto rápido
| Make | Zapier | |
|---|---|---|
| Ideal para | Flujos complejos, lógica visual, más volumen | Configuración rápida, muchas apps, equipos no técnicos |
| Modelo de precio | Operaciones | Tareas |
| Facilidad de uso | Curva de aprendizaje media | Curva de aprendizaje baja |
| Ecosistema de apps | Sólido, pero más reducido | Muy amplio |
| Estilo de flujo | Lienzo visual | Editor paso a paso |
| Mejor primera opción | Cuando ya sabes que tus flujos son complejos | Cuando un equipo de negocio necesita automatizaciones funcionando rápido |
La trampa de los precios: operaciones frente a tareas
Make y Zapier cuentan el uso de forma distinta, así que comparar solo los planes puede llevar a engaño. Make cobra por operaciones. Zapier cobra por tareas. En la práctica, la misma automatización puede consumir de forma diferente según cuántos pasos tenga, con qué frecuencia se ejecute, si consulta periódicamente si hay datos nuevos y cómo se gestionan los fallos.
Por ejemplo, un disparador que comprueba cada 15 minutos si hay datos nuevos hace 96 comprobaciones al día. En un mes de 30 días son 2.880 comprobaciones para un solo flujo. Con tres flujos parecidos, el total sube a 8.640. Esta diferencia importa porque las comprobaciones vacías y la lógica interna también pueden contar, según cómo esté construido el flujo.
Zapier suele resultar más predecible para automatizaciones de negocio sencillas porque su configuración es lineal y fácil de entender. Make puede salir más barato con flujos complejos y más volumen, pero solo si diseñas bien los escenarios y entiendes cómo se consumen las operaciones.
Ejemplo de coste real
Imagina un flujo que recibe un formulario, actualiza el CRM, envía un aviso a Slack y añade una fila en Google Sheets. Con 2.500 ejecuciones correctas al mes, son unas 10.000 ejecuciones de pasos antes de contar comprobaciones periódicas, filtros, reintentos o lógica condicional.
En Make, el flujo puede seguir siendo rentable si las operaciones caben en tu plan y el escenario está bien diseñado. En Zapier, ese mismo volumen puede obligarte a subir de plan porque cada tarea de acción descuenta de tu cupo mensual. Para un flujo muy sencillo y con poco volumen, Zapier puede seguir siendo la mejor opción porque configurarlo y mantenerlo lleva menos tiempo.
La pregunta real no es «¿qué herramienta es más barata?», sino «¿qué herramienta le da a este equipo el menor coste total contando configuración, mantenimiento, ejecuciones fallidas y volumen?».
Facilidad de uso: donde gana Zapier
Zapier es más fácil para la mayoría de equipos de pequeñas empresas. La interfaz es lineal, las plantillas son claras y el directorio de apps es enorme. Si tu equipo necesita conectar Gmail, Slack, HubSpot, Notion, Shopify, Airtable o herramientas similares, Zapier suele ser la forma más rápida de tener una automatización funcionando.
Make es más flexible, pero esa flexibilidad tiene una curva de aprendizaje. Su lienzo visual es muy potente para ramificaciones, routers, iteradores y transformación de datos. Son funciones útiles cuando los flujos se vuelven avanzados, pero pueden frenar a un equipo que solo necesita unas pocas automatizaciones sencillas.
Integraciones con apps
Zapier tiene el ecosistema de apps más amplio. Esto importa si tu empresa usa herramientas SaaS de nicho, CRMs regionales, plataformas sectoriales o apps recientes. Make cubre bien muchas herramientas conocidas, pero es probable que antes tengas que recurrir a webhooks o módulos de API.
Si tus herramientas son las habituales y tus flujos son complejos, Make puede ser excelente. Si usas herramientas muy variadas y tu equipo quiere conectores ya hechos, Zapier tiene ventaja.
Cuándo elegir Make
- Tus flujos necesitan ramificaciones, bucles o transformación de datos.
- Tienes suficiente volumen como para que el precio por operaciones te ahorre dinero.
- Tienes a alguien cómodo manteniendo un lienzo visual de flujos.
- Estás dispuesto a dedicar más tiempo a diseñar bien la automatización.
Cuándo elegir Zapier
- Necesitas automatizaciones funcionando rápido.
- Tu equipo no es técnico.
- Usas muchas herramientas SaaS distintas y quieres conectores ya hechos.
- Tus flujos son sencillos y tienen un volumen bajo o medio.
- Te importa más el tiempo de mantenimiento que exprimir cada euro del precio por uso.
Conclusión
Para la mayoría de pequeñas empresas que empiezan desde cero, Zapier es la primera opción más segura porque es más fácil de aprender y de traspasar a un equipo no técnico. Cuando los flujos se vuelven más complejos o crece el volumen mensual de tareas, merece la pena evaluar Make en serio.
Si ya sabes que necesitas lógica compleja, ramificaciones visuales y flujos con mucho volumen, Make puede ser la opción más rentable a largo plazo. Si quieres el camino más sencillo desde la idea hasta una automatización funcionando, empieza con Zapier.
Última actualización: octubre de 2026
